Ahora que las noches son tibias y que las vigilias se alargan, que ese mundo del revés se deja la puerta abierta y a mi espalda se embosca el aire frío de la madrugada, que la luz dormita silenciada… Ahora que la destemplanza atraviesa habitaciones, que la oscuridad se derrama entre los dedos, que los sueños se vencen… Ahora las noches me envuelven, cálidas como tu piel, y me susurran las palabras de tu nombre.
Autor: Salvador Rivas Gálvez
Villavieja, año cero
Villavieja se derramaba desordenada y confusa al pie de Sierra Oscura. El Castillo apuñalaba la roca viva y de la herida manaban ladera abajo las calles angostas y serpenteantes, que rodeaban las manchas blancas de los barrios antiguos, las salpicaduras grises de los palacios renacentistas y la afilada virilidad de los campanarios de las iglesias. Las nubes escondían la corona de la sierra y se desgajaban, dóciles, entre los desfiladeros. Sigue leyendo
Roosevelt tenía razón
Un Gobierno incapaz de cuidar a los ancianos, de proveer trabajo para los fuertes y los voluntariosos, que permite que la sombra negra de la inseguridad planee sobre cada hogar no es un Gobierno que debiera de perdurar.
Te comeré el último, amigo
Polifemo bebió [vino] ávidamente, pidió un segundo cuenco, pues en toda su vida había probado una bebida más fuerte que el suero de la leche, y condescendió a preguntar a Odiseo su nombre. Sigue leyendo
