Insurrectos

Llamada a la insurrección

La insurrección del siglo XXI se hace con el pensamiento. Siguen existiendo las rebeliones violentas, los baños de sangre y las represiones brutales. Cierto. Pero son revoluciones —y reacciones— presentes realizadas con métodos arcaicos, los que se aplicaron en el siglo pasado, el de las atrocidades, con máxima eficiencia. En este minuto, para ser un insurrecto no hay que mancharse las manos, sino que sobre estas ha de apoyarse un buen libro. Y después prender una lenta mecha ante la pantalla de un dispositivo electrónico. Sigue leyendo