Siete reportajes de Steinbeck para crear “Las uvas de la ira”, por Salvador Rivas

Siete reportajes de Steinbeck para crear “Las uvas de la ira”

En el verano de 1936 The San Francisco News publicó siete reportajes sobre la emigración a California de los granjeros del Medio Oeste. La Gran Depresión, la durísima sequía y la rapiña de los bancos provocaron el desesperado éxodo de miles de familias. Los reportajes los firmó John Steinbeck, uno de los grandes escritores norteamericanos, y dieron origen a la edición en 1939 de la novela Las uvas de la ira, por la que obtuvo el Premio Pulitzer. Sigue leyendo

Un café derramado sobre un libro, por Salvador Rivas

Un café derramado sobre un libro

Había dormido muy mal aquella noche. El catarro había desatado la gota malaya de la congestión y se levantaba cada media hora para ir al cuarto de baño contiguo a despejarse la nariz. No sabía a qué altura de la madrugada se encontraba ya cuando, de nuevo fuera de la cama, la voz de L. resonó en la oscuridad:

–    Mañana tengo que operar y no me dejas dormir.
–    Mejor me voy abajo  –se tiró el farol.
–    Déjate de tonterías, tómate un Frenadol y ya está. En el cajón de las medicinas…
–    Se supone –interrumpió. Sigue leyendo

Regreso a Vargas Llosa, por Salvador Rivas

Regreso a Vargas Llosa

Septiembre contaba tan sólo unos días. Yo estaba a punto de empezar las dos semanas de vacaciones que me quedaban. Era sábado y el periódico exhalaba un tenue olor a literatura. El País había publicado un muy extenso reportaje sobre Vargas Llosa, a cuento de la presentación de su última novela, El héroe discreto (2013). Leila Guerriero firmaba el apasionante reportaje, que se zambullía sin pudor en muchas de las claves vitales presentes en la obra del escritor peruano. Sigue leyendo

Un tópico mayordomo en la Fiesta del Cine, por Salvador Rivas

Un tópico mayordomo en la Fiesta del Cine

Me veo obligado a empezar escribiendo sobre El mayordomo (Lee Daniels, 2013), que es la última película que he visto, aunque a decir verdad pocas palabras merece. Una historia tópica, deslavazada y sin ritmo, en la que ni siquiera luce Forest Whitaker. Se me hace difícil comprender por qué se han vuelto locos con la película en Estados Unidos, por muy ombliguistas que sean. Quien mucho abarca poco aprieta, y para mostrar todo un siglo de historia norteamericana hace falta algo más que una sucesión de clichés y ponerle grandes orejas a John Cusack para que se parezca a Nixon. Sigue leyendo

Tareas domésticas, por Salvador Rivas

Tareas domésticas

Supo que había llegado el otoño por las escasas gotas que cayeron sobre la ciudad aquella tarde. El viento del atardecer ya no secaba la piel y miles de pájaros, ocultos entre las ramas de los árboles, comenzaron a cantar al unísono en cuanto la nube pasó de largo. El aire se desplazaba velozmente entre las hojas, las empujaba, y producía un murmullo familiar. Algunas caían al suelo, amarillentas. Los faroles parpadeaban antes de encenderse por completo. Sigue leyendo

Coetzee miente, por Salvador Rivas

Coetzee miente

Acabo de enterarme de que Cortázar tenía una biblioteca personal de 15.000 volúmenes y que se los había leído todos. Mi modestísima biblioteca puede ser cien veces menor, habida cuenta de que un apreciable porcentaje está aún por explorar,  y que buena parte de los libros que he disfrutado en mi vida siguen en casa de mis padres. La biblioteca de L. quintuplica sin esfuerzo la mía y seguramente me quedo corto. Fue en su piso donde veía casi a diario aquel librito, exánime sobre una escueta mesa. Sigue leyendo

Una adolescente en un bar de carretera, por Salvador Rivas

Una adolescente en un bar de carretera

Una voluptuosa adolecente baila contoneándose en un bar de carretera, ante la atenta mirada de un anciano. El taxista apremia al hombre para que emprendan el largo viaje, pero el viejo insiste en esperar a que acabe la música. Al salir del bar la policía lo apresa. Él pregunta a uno de los agentes cuánto tiempo han estado esperándolo allí fuera: apenas dos o tres minutos; lo han visto por una de las ventanas. El anciano se dice a sí mismo: “El tiempo que dura una canción”. Sigue leyendo

El castillo, por Salvador Rivas

El castillo

L. llevaba en su cabeza un discreto sombrero de paja, delimitado sobre el ala por una cinta roja, en la que destacaban las blancas letras de una casa comercial. La intrincada red que trenzaba el sombrero proyectaba sobre su cara una sombra ajedrezada, escaques alternativos de luz y oscuridad, que en las fotos daba la impresión de ser un antifaz de delicado, y semitransparente, encaje negro. A más de treinta grados y con escasa comida en el cuerpo, las cinco de la tarde no parecía la mejor hora para dejar de beber agua. Sigue leyendo