Ha pasado más de mes y medio desde la entrada anterior de este blog, tiempo en el que me he ido meciendo entre la inercia del fin del verano y la del incipiente otoño. Entre la de tener un par de semanas de vacaciones y la de volver a trabajar. Es difícil dejar atrás la rutina y mucho más retomarla. Hace dieciséis días estaba con L. en un cine de Santiago de Compostela. Eran las cuatro de la tarde. Sigue leyendo
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La biblioteca paga
Un arranque brutal
El primer libro que leí de Ricardo Menéndez Salmón fue El derrumbe y después vino El corrector. Entusiasmo es la palabra que me causaron ambas obras. Un estilo propio, temas universales, una voz literariamente joven. Hace unos meses, tras varios años de preparación, ha publicado Niños en el tiempo. Tras su lectura, casi inconscientemente, he dejado reposar la impresión que me causó. Es una novela muy buena, pienso. Pero al mismo tiempo, ¿es tan buena como las anteriores, no tiene unos imprevistos puntos débiles? Sigue leyendo
Cien relatos y un día
Cien relatos son los que han concursado en esta segunda edición del Certamen Literario María Carreira, organizado por la Asociación Cultural Alas de Papel. Un número redondo, casi mágico. Y un día, el sábado 21 de junio, en el que se han entregado los premios. Estamos muy satisfechos de la alta participación en el concurso, y también de la calidad de los relatos. Unos pocos han sido seleccionados y otros muchos no; es inevitable. Nos hubiera gustado que todos tuvieran un reconocimiento especial. Porque todos comparten un elemento imprescindible para ello: el amor a la literatura. Gracias a todos los participantes por poner su alma en cada relato. Diez de ellos, los finalistas, verán publicado su relato en un libro por la editorial Ex Libric. Ver publicada su obra es la mayor recompensa para un escritor. Sigue leyendo
La hecatombe
Todavía ganaba España el partido cuando sonó el timbre de la puerta. Era L., con la despreocupación de quienes no entienden que, en este país, las banderas sólo se sacan cuando hay fútbol. Se sentó ante el televisor, pero al otro extremo de la salita, y se puso a coser. Sólo había dado unas puntadas cuando empató Holanda. Sigue leyendo
El articulista inseguro
No hay nada peor que un articulista inseguro. Ahí estaba yo, todavía el viernes por la tarde, dándole vueltas a algún tema que me sacara de pobre (periodístico). Salimos con la fresca, y para fresca una cerveza. “¿De qué escribo el artículo?”, le pregunté a L. La política siempre está a mano, pero ponerse trascendente en el pitopitogorgorito entre Monarquía y República es un soberano (con perdón) aburrimiento. Y como decían en la tele, ¿preferiría usted una República con Aznar como presidente? Sigue leyendo
Épica en la inclemente llanura extremeña
Produce pasmo que Intemperie (Seix Barral, 2013) sea la primera novela de su autor, Jesús Carrasco. Sorpresa y envidia, para qué lo voy a negar. Entre el enorme placer que supone su lectura se remueve, inquieta, la pregunta de cómo lo ha conseguido. Porque Intemperie es una historia preciosa y precisa, que empieza en la primera letra y acaba en la última. No, no es de perogrullo: nada le falta y nada le sobra. Sigue leyendo
De Budapest a Leitza
Me cuesta mucho trabajo amortizar mi tarjeta de a cinco euros la entrada de cine. No porque no esté bien de precio, que lo está, si no porque no acaban de traer películas interesantes. Ni siquiera la usé en la Fiesta del Cine, salía más barata la entrada normal… Y fui a ver Gran Hotel Budapest (Wes Anderson, 2014), un lujo de película. Sigue leyendo
Santa semana
Pues es Viernes de Dolores, en la calle hace una ventolera de lo más primaveral y yo con estos pelos y sin comprarme el capirucho. Ahora los hacen de rejilla, que es más cómodo, pesa menos y facilita la transpiración. El diseño técnico aplicado al mundo del hermanaco. Si hasta los varales de los pasos los fabrican ya telescópicos, para que puedan plegarse y llevarse sobre el hombro (un solo hombro, se entiende). Sigue leyendo
Un adiós muy negro
El largo adiós (Raymond Chandler, 1953) hace honor a su nombre y se prolonga durante más de 500 páginas. Pero que no cunda el pánico: esta novela negra, la penúltima del autor con el detective Philip Marlowe como protagonista, está considerada una de las mejores del género. Y como tal entra por los ojos antes que por el estómago, y su lectura se convierte en un soplo de aire fresco, en una antología de diálogos ingeniosos y convincentes, en un jugoso juego en el que nunca hay ganadores. Sigue leyendo
