Dos años rodeados por el hielo, por Salvador Rivas

Dos años rodeados por el hielo

Veintisiete hombres durante veinte meses rodeados por el hielo, junto a un barco, 69 perros de trineo y un gato. La odisea del Endurance, capitaneada por Ernst Shackleton, fue la última gran expedición a la Antártida. Y supuso un enorme desastre que, conforme pasaban los meses, se convirtió en una de las mayores hazañas jamás conocidas. Actualmente esta impresionante aventura es un modelo de liderazgo y un ejemplo de hasta dónde puede llegar el afán de supervivencia. Sigue leyendo

La poda del jazmín, por Salvador Rivas

La poda del jazmín

El invierno no acababa de decidirse. El cielo estaba encapotado de nuevo pero aún no llovía. Cogí las grandes tijeras de podar, las que uso una vez al año, o tal vez dos. Bajé las escaleras de mano desde la azotea y, en el mismo viaje, entré en el cuarto de baño y cogí el transistor. No es que me interesara mucho el debate pero el ruido seguro que “daba compaña”, como decía mi abuela. Sigue leyendo

Una historia que contar, por Salvador Rivas

Una historia que contar

Todo el mundo tiene una historia que contar. Y además es gratis. Pero es que encima puedes ganar algo de dinero. Sólo hay que coger un papel, un bolígrafo y ponerse a escribir. Tan sencillo como eso. Después se envía por correo. De esta manera, sin tener que construir un estadio o poner en pie un montaje teatral, cada uno de nosotros puede “fabricar” cultura. Y de paso participar en alguno de los concursos de relatos que surgen como setas en los cuatro puntos cardinales. Aunque hay algunos más especiales que otros. Como por ejemplo el II Certamen Literario María Carreira. Sigue leyendo

Viaje a través de la codicia, por Salvador Rivas

Viaje a través de la codicia

Había visto aquel libro otras veces, fisgando en el dormitorio de L. al filo de la medianoche, en busca de alguna lectura apresurada que indujera eficazmente al sueño. Pero en cuanto lo abría amenazaban con desintegrarse las ocres y quebradizas hojas, arrancadas de algún árbol años atrás, que simulaban ser un marcapáginas. Así que cerraba el volumen, de respetable tamaño y llamativas ilustraciones, y dirigía la mirada hacia alguna obra menor. Sigue leyendo

Un rato agradable, por Salvador Rivas

Un rato agradable

Una parte de mí se resistía a aquella película y, por otro lado, me intrigaba mucho cuál pudiera ser el resultado de ir a verla. En el cine y en la literatura hay que sufrir mucho para distinguir lo que puede hacerte disfrutar. Pero he llegado a una edad que no es como para perder el tiempo; así que ya no devoro libros indigestos ni soporto películas indudablemente dudosas.  Aunque a veces el riesgo tiene sus recompensas, y La vida secreta de Walter Mitty (Ben Stiller, 2013) te hace sonreír despreocupadamente durante casi un par de horas. ¿Se puede pedir más en los tiempos que corren? Sigue leyendo

Una buena purga, por Salvador Rivas

Una buena purga

En estos tiempos de literatura liviana Sofi Oksanen nos receta un tratamiento de choque: Purga (Salamandra, 2011). Nada de dieta blanda, olvidémonos del caldito y vayamos directamente a vaciar las entrañas. Procuremos despejar el día de obligaciones. En la Estonia independiente de 1992 nada es lo que parece, y medio siglo de férrea dictadura soviética ha dejado su poso en todas y cada una de las familias de esta pequeña república báltica. Sigue leyendo

Siete reportajes de Steinbeck para crear “Las uvas de la ira”, por Salvador Rivas

Siete reportajes de Steinbeck para crear “Las uvas de la ira”

En el verano de 1936 The San Francisco News publicó siete reportajes sobre la emigración a California de los granjeros del Medio Oeste. La Gran Depresión, la durísima sequía y la rapiña de los bancos provocaron el desesperado éxodo de miles de familias. Los reportajes los firmó John Steinbeck, uno de los grandes escritores norteamericanos, y dieron origen a la edición en 1939 de la novela Las uvas de la ira, por la que obtuvo el Premio Pulitzer. Sigue leyendo

Un café derramado sobre un libro, por Salvador Rivas

Un café derramado sobre un libro

Había dormido muy mal aquella noche. El catarro había desatado la gota malaya de la congestión y se levantaba cada media hora para ir al cuarto de baño contiguo a despejarse la nariz. No sabía a qué altura de la madrugada se encontraba ya cuando, de nuevo fuera de la cama, la voz de L. resonó en la oscuridad:

–    Mañana tengo que operar y no me dejas dormir.
–    Mejor me voy abajo  –se tiró el farol.
–    Déjate de tonterías, tómate un Frenadol y ya está. En el cajón de las medicinas…
–    Se supone –interrumpió. Sigue leyendo